
Ayer fuimos miles de trabajadoras y trabajadores en la calle defendiendo derechos conquistados con años de lucha.
La respuesta del gobierno fue represión. Gas lacrimógeno contra el pueblo trabajador que ejerce su derecho a manifestarse. Gas que no distingue distancia. Hasta los que estaban a más de 150 metros se fueron con ardor en los ojos, la garganta, la piel. Pero lo que más arde es la decisión política de gobernar disciplinando. Y no es un hecho aislado.
Cada miércoles nuestros jubilados son reprimidos.
También sucede con las personas con discapacidad, dos de los sectores más golpeados desde que asumió este gobierno, son empujadxs, gaseadxs y maltratadxs por reclamar lo básico, dignidad.
No es desborde, no es exceso. Es método.
Un gobierno que ajusta salarios, recorta derechos y desfinancia lo público necesita sembrar miedo. Necesita que el pueblo se quede en su casa. Necesita quebrar la organización. Pero la historia argentina dice otra cosa. Cuando el gobierno oprime, el pueblo trabajador responde con más unidad, más solidaridad y más organización.
Ayer fue una muestra de lo que se viene. El año recién empieza y sabemos que la lucha será intensa. La represión de ayer no es una excepción: es un anticipo.Y sin embargo, no partimos de cero.
Partimos de una memoria colectiva construida por quienes nos antecedieron. Por compañeras y compañeros que enfrentaron momentos aún más duros y defendieron derechos que hoy intentan arrebatarnos.
El pueblo trabajador argentino ha demostrado históricamente que no retrocede cuando le tocan la dignidad.
Nos quieren cansadxs, nos quieren asustadxs, nos quieren divididxs y van a encontrarnos organizadxs.
100% NODOCENTES UNSAM
